RUFINO TAMAYO Y SU VIRTUD CREATIVA

viernes, 17 de noviembre de 2017

Nacido en Oaxaca, 25 de agosto de 1899. Muere en la ciudad de México, 24 de junio de 1991. Fue un pintor modernista, considerado como uno de los pintores mexicanos de mayor importancia del siglo XX en el mundo. Fue integrante del conocido "grupo de los tres" (Rivera, Siqueiros y Orozco). Su  legado se encuentra presente en numerosos museos y galerías del mundo. Su aportación más importante fue la creación del Museo Tamayo para el Arte Contemporáneo Internacional, un espacio pensado para albergar expresiones actuales a nivel global.

Tamayo fue alejándose progresivamente del realismo. Pintó los ámbitos internos, la atmósfera, los paisajes urbanos o pueblerinos, la naturaleza de su realidad local. En su producción es posible identificar dos etapas distintas. La primera, que va de la década de 1920 a mediados de la de 1950, tiene una neo figuración cercana al realismo, pero siempre defendiendo o manteniendo  la conexión entre sus temas y los problemas sociales.


Puede considerarse que el trabajo de Rufino Tamayo se caracteriza por una voluntad de integración plástica de la herencia precolombina autóctona, la experimentación y las nuevas tendencias pictóricas que revolucionaban los ambientes artísticos europeos a comienzos de siglo. Esta sincretización y ese interés por lo que acontecía en Europa desde el punto de vista artístico marcan diferencia en su trabajo y estilo respecto del núcleo fundamental de los "muralistas", los cuales prefieren mantener una absoluta independencia estética respecto a las tendencias europeas y tener su fuente de inspiración en la herencia pictórica precolombina, marcadamente indigenista. También se separó del movimiento muralista por su falta de motivación ideológica y revolucionaria, y por tener un marcado acento formal y abstracto del tema indio
























































































































EL ENCANTO DE LO ILUSORIO DE OKSANA YAMBYKH

martes, 18 de julio de 2017



Pintora francesa, nacida en  Poltava Ucrania en 1966. Oksana Yambykh pinta con su alma. Su obra es toda poesía, dulzura, inocencia, riqueza y sueños. Al contemplarlos  entramos en ellos, buceamos y descubrimos que cada uno de ellos tiene otras pinturas dentro. Tantos detalles se pueden encontrar en cada lienzo que cada uno de ellos es en sí mismo una obra.  Es un juego para el visitante de buscar y contar temas... pero ten cuidado! están en abundancia en todos los sentidos.

Cada  pintura de Oksana es un poema sobre un país perdido en un mundo imaginario. Un país de nieblas y sueños Las obras de esta talentosa artista  llevan a paisajes de hadas, algo poco real con olores, pinturas de luz y
medias tintas cuyas sensaciones representan una corriente de tiempo fluyendo en el valle de la vida.

En sus  poemas  discierne  sobre la estructura del mundo y las leyes de la vida, la relatividad de los valores y los deseos, la complejidad de las cosas simples y la simplicidad de lo que es complicado, acerca de nosotros en nosotros. Todo es ilusorio, todo fluye en el tiempo que no existe, no hay futuro, no hay pasado, hay un punto de intersección de nuestros mundos.







































































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