JULIO LE PARC Y SU PINTURA EXPERIMENTAL

domingo, 27 de junio de 2010

Nacido en la ciudad de Mendoza -Argentina en 1928. Durante el año 1942 se mudó junto a su familia a la ciudad de Buenos Aires, en 1943 ingresó a la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón aunque la abandonó al año siguiente; en el interín pudo observar los murales que Antonio Berni, Juan Carlos Castagnino, Manuel Colmeiro Guimarás, Lino Enea Spilimbergo y Demetrio Urruchúa realizaban para las Galerías Pacífico en pleno microcentro de la ciudad porteña, por el planteo de tales murales llegó a la intuición de la importancia de espectado.

Reanudó sus estudios de bellas artes recién en 1955. En esta segunda etapa formativa fue presidente del Centro de Estudiantes de Artes Plásticas y miembro del Concejo Directivo de la Escuela Nacional de Bellas Artes. En 1957 se inicia en la realización de una pintura abstractizante. En 1958 resulta becado por el gobierno francés y se instala en París en donde, en 1960 funda el GRAV (Groupe de Recherche d'Art Visuel -Grupo de Investigación de Arte Visual-) al mismo tiempo que se cuenta entre los integrantes del grupo llamado Nueva Tendencia.

En 1966 realizó su primera exposición privada en la galería de arte Sage de Howard (Nueva York) pocos meses luego, en el mismo año, obtuvo el primer premio de la Bienal de Venecia; en 1967 expuso una de sus principales obras (Desplazamientos) en el Instituto Di Tella de la ciudad de Buenos Aires y participó exitosamente en la exposición Luz y Movimiento realizada por el Museo de Arte Moderno de París. En mayo de 1968 participó de los llamados "ateliers (talleres) de las personas" hasta que fue expulsado de Francia, medida que duró cinco meses, obteniendo el permiso de volver a París merced a las protestas de otros artistas e intelectuales.

La primera retrospectiva de sus obras ocurrió en Düsseldorf (Alemania Federal) a mediados del año 1972; en 1978 la BBC de filial londinense produjo un film documental sobre su vida y su obra. En 1987 obtuvo el primer premio en la Bienal de Cuenca (Ecuador).

La obra de le Parc fue para su momento aún vanguardista, innovadora, audaz; en la misma se utilizan como elementos de la plástica principalmente aquellos que sorprenden o que sugestionan a la mirada -y a través de ella al sujeto todo-, por otra parte Le Parc busca involucrar absolutamente al espectador dentro de la obra. Para todo ello recurre a iluminaciones artificiales, efectos especulares, reflejos y movimientos; por ejemplo con bandas mecánicas que se mueven por dispositivos mecánicos ocultos, el fluir de líquidos fosforescentes, el movimiento de hilos de nylon, sus esculturas en ciertos casos son genuinas instalaciones que envuelven a los espectadores. Es en los 1960 que Le Parc puede ser considerado tanto dentro del conjunto llamado Op-art como del arte cinético, e incluso del arte conceptual, aunque él intenta transcender tales movimientos y hace, principalmente, un arte experimental.

En 1969 tras la disolución del GRAV y participar en la exposición llamada Ocho Artistas Cinéticos, le Parc regresó a la pintura trabajando en una gama de catorce colores estrictamente definidos. Tras el 2000 ha retornado esporádicamente a su país para realizar nuevas obras de arte, a finales de 2006 se le encuentra instalando un sistema óptico especular en las ya citadas Galerías Pacífico, tal sistema permite la correcta iluminación ,y un juego reflexivo, de los murales existentes en dichas galerías. En cuanto a su actividad, Julio le Parc prefiere hablar de experiencia (lo que le aproxima a la noción de performance en "estado puro”) o «una simple actividad humana» y no de arte.



































MAMANI MAMANI Y SU MUNDO ANDINO

domingo, 20 de junio de 2010

El Pintor artista Aymara bolivian ha dedicado su arte a expresar la visión Aymara del universo andino. El color representa a la mujer, al hombre, a la esperanza, el amanecer como el triunfo sobre la oscuridad de la noche, en otras palabras el color representa la vida. Roberto Mamani, conocido por su seudónimo, Mamani Mamani, deja en su extensa obra un halo alegre que pone al descubierto el rostro escondido del enigmático altiplano.

Notable artista del pincel tiene como sello personal el uso de los siete colores del arco iris que se plasman en la "wiphala", prenda indígena, representada en la bandera ajedrezada india que simboliza la unidad y la perfección del cosmos.

Su primer cuadro fue inspirado por sus recuerdos de juegos infantiles con la tierra, las rocas y el barro, y su visión sobre la vida cotidiana y de las tareas agrícolas de sus padres. Ha realizado más de 52 exposiciones en varios países del mundo. Ha merecido numerosos premios y distinciones. Es un artista autodidacta.

La Pachamama (madre tierra) es de una riqueza inagotable de su inspiración. Sus ancestros son una gran fuente; en especial suabuela. Ella no hablaba ni una palabra en español y se sentía muy feliz de ser una aymará profunda y leedora de la hoja de coca; vivió hasta los 80 años y no necesitó de un televisor, ni de refrigerador, ni de una computadora. Ella vivió en profunda armonía con el medio ambiente y siempre insistía en que había que respetar el equilibrio de la naturaleza.

Parte de los colores de los tejidos, de las formas y del simbolismo de la cosmovisión andina. Maneja los ritos y los códigos aymarás. Vuelve a poner de ejemplo a su abuela, que decía que los colores sirven para ahuyentar los malos espíritus y no quedarse en la oscuridad. A la Pachamama le gusta el color y, cree, es fundamental para todos los pueblos las ofrendas a la Pachamama, para que broten el color que pinta el planeta.

Alguien dijo que ‘Mamani Mamani ponía color a Los Andes, y es que ha habido una interpretación gris y ocre del altiplano. Por el contrario, el artista cree que el el altiplano es un pueblo con mucho color, con demasiado color, por lo que siempre está presente en cada uno de sus trabajos artísticos una visión auténtica de mi pueblo con la alegria de los colores.

Sus obras expresan sus adentros, de la sangre y de la tierra, manifestado en un lenguaje propio, por eso le gusta insistir en la idea de que su obra está impregnada de los colores del lenguaje de su pueblo, de las naciones latinoamericanas. Y para expresar ese lenguaje propio, pone como ejemplo la obra del colombiano Gabriel García Márquez, Premio Nobel, quien ha consolidado un lenguaje propio y es imposible enmarcarlo dentro de una corriente europea u occidental que tiene otros cánones, otras reglas, otra forma de percepción. Entonces, la pintura de Mamani Mamani es lo mágico de los Andes, lo sagrado de Los Andes, lo telúrico de Los Andes. Esa es su visión de su cultura.




















FERNANDO MARTINEZ ENTRE LO ONIRICO Y METAFISICO

domingo, 13 de junio de 2010

Fernando Martínez García es meticuloso, técnico y tendente a la introspección. Construye sus obras a partir de grandes superficies de colores planos que son activadas con dibujos y formas a medio camino entre lo onírico, lo abstracto y lo metafísico (Interacciones, Desde el Cielo, Mundo Interior). Sus piezas están compuestas a partir de la yuxtaposición de intensos rojos, amarillos y azules entre los cuales aparecen dibujos con gruesas líneas en blanco y negro. Sus formas son mínimas en su primera época, multiplicándose en un siguiente periodo en el que se disponen en la superficie pictórica como si estuvieran trazando una superficie topográfica (Mundo Fragmentado), y cediendo espacio en la época más reciente a representaciones cada vez más figurativas (Ella y el, Cariños).

F.M.G sigue fiel a su propio proceso de introspección artística, independiente de los ritmos del mercado artístico y de sus modas, trazando los mapas de su propia geografía interior.





























TERESITA DENNIS Y SU ATAVICO LENGUAJE PICTORICO

lunes, 7 de junio de 2010

En el espacio privado y silencioso de la práctica No pongo en duda lo que la pintura puede hacer, espero que sea capaz de cualquier cosa que intención de producir. Las dudas pueden producirse una vez que el trabajo se hace, y es en estas dudas pequeños que insisten en que hacer un movimiento en el lenguaje y articular tanto mi relación con la pintura y la pintura misma, a fin de examinar, volver a evaluar y enfrentarse a ellas de nuevo. Esta división, desde el silencio hasta el idioma, entre en vigor por mi empresa hace un doctorado de tres años. ¿Cómo puedo decir que mi relación con la pintura, lo que, precisamente, sucede en el acto de hacer, cuando estoy en toda esta actividad y lo que he hecho, con la pintura?

En mi estudio yo sé que las consecuencias de mi osito de vida en tanto yo como el trabajo de tal manera que pueda afectar a mi creencia en algunos supuestos muy básico, que la pintura puede ser abstracto o figurativo, que no se produce un evento como ' muerte del autor ", y que a pesar de que podría estar de acuerdo que" ya no está diciendo ", hay, sin embargo, una importante relación entre ellos. En mi pintura busco una relación particular con la historia, un atávico 'zumbido' que suena la presencia de un sujeto que pinta y que reconoce que la vida a la que corresponde es como un viento que lleva el aroma de lugares lejanos y sigue afectar a los cambios en todo lo que viene a su pasar. No es más sorprendente e importante, que saber cómo hervir un huevo, pero infinitamente más difícil hacer valer una propuesta para la pintura. Es un reto y una alegría.




















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